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La niñez es algo maravilloso que, sin embargo, todos sabemos que en algun momento deberemos perder para pasar a la siguiente etapa: la adolescencia y, de alli, directo a lo que se supone es la madurez aunque, al menos en esta epoca que nos toca vivir, la adolescencia parece durar -aunque parezca increible- mas alla de los cuarenta años.
Lo que realmente importa, en realidad, no es prolongar la adolescencia sino salvar en nuestra memoria todos aquellos recuerdos de nuestra niñez, la, sin duda, mejor etapa de nuestra vida porque teniamos la libertad para hacer lo que quisieramos.
Seguramente usted, al igual que nosotros, puede recordar lo que era hace veinte, treinta o cuarenta años ser un niño -internet cambio todo, por supuesto-, corriendo libre y feliz despues de acabadas las clases, ese momento en el cual, por fin, nos liberabamos de los maestros.
Nuestra primer tarea era armar -rearmar de hecho- nuestro grupo formando una increible agrupacion que incluia vecinos, primos, compañeros de escuelas y, en caso de tenerlos, hermanos. Con ellos nos pasabamos las tardes enteras corriendo de una punta a la otra del barrio.
Al llegar la tarde descansabamos comiendo las mejores naranjas de Valencia. Exacto, las naranjas que cultivaban pacientemente nuestros abuelos o los abuelos de los otros niños que nos llenaban la boca con su dulce sabor natural.
Probablemente usted crea que nunca podra volver a probar esas naranjas, pues esta equivocado porque como jovenes agricultores de Valencia vendemos naranjas a domicilio permitiendole recuperar ese gusto que consideraba perdido para siempre y que, al igual que le sucedio a Proust, seguramente le traera mil añoranzas de un tiempo pasado pero no perdido.
Para saber más al respecto solo ingrese en nuestra página web ya mismo. Estamos esperandolo.
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